¿Por qué no hay un ranking de universidades?
Porque los datos no lo sostienen. Las tasas de rendimiento o de abandono dependen sobre todo del perfil del alumnado que cada universidad admite: quien selecciona por nota de corte alta parte de estudiantes con mejores resultados previos, y eso se refleja en sus tasas sin que la docencia tenga que ser mejor. Ordenar por esas cifras produciría una lista con apariencia de medición y sin significado. Por eso todo va en orden alfabético.
¿Están las universidades privadas y las públicas en igualdad de condiciones?
Sí. Las 99 universidades del registro —50 públicas y 49 privadas— tienen la misma ficha, los mismos indicadores y las mismas reglas. La naturaleza pública o privada es un dato visible y un criterio de filtrado, nunca un criterio de inclusión ni de orden. Ninguna universidad paga por aparecer.
¿Qué mide exactamente la tasa de abandono?
El porcentaje de estudiantes de una cohorte que ya no siguen matriculados en la titulación en la que empezaron. Incluye tanto a quien deja la universidad como a quien cambia de estudios sin salir del sistema; por eso publicamos también la tasa de cambio, que aísla ese segundo caso. Una tasa de abandono alta no significa necesariamente fracaso académico.
¿Por qué los datos no son del curso actual?
El SIIU publica con unos dos años de desfase, y cada indicador con el suyo: las tasas de rendimiento del curso 2023-2024 se publicaron en octubre de 2025, mientras que las de abandono se calculan siguiendo cohortes durante varios años y llegan más tarde. No es un defecto que podamos corregir, así que cada cifra lleva escrito su curso de referencia en vez de agruparlas bajo una etiqueta común que sería falsa.
¿Por qué hay universidades sin ficha propia?
10 de las 99 universidades del registro no tienen datos de resultados publicados por el SIIU, casi siempre porque son de creación muy reciente o porque no imparten grados. Aparecen en el directorio, con esa circunstancia indicada, pero no tienen página propia: una ficha sin datos no le sirve a nadie.
¿De dónde sale el precio de las universidades privadas?
De su propia web, y solo de ahí. No existe ninguna estadística oficial de precios de universidades privadas: el Ministerio publica los precios públicos del crédito que fija cada comunidad autónoma, y esa estadística cubre solo a las 48 universidades públicas. Así que vamos a la página de tarifas de cada privada, la guardamos entera como evidencia y publicamos el literal exacto que ella misma escribe —«9.900 € por curso», «112 € por crédito»—, con el enlace y la fecha de captura a la vista y la etiqueta «precio publicado por la universidad — sin fuente oficial». Nunca convertimos ese literal a otra unidad ni calculamos lo que costaría la carrera completa: dependería de la duración, de las subidas anuales y de qué incluye cada tarifa, y eso no lo publica nadie.
¿Se puede comparar el precio de una privada con el de una pública?
No directamente, y por eso no lo hacemos por ti. El precio público es un importe por crédito fijado por decreto autonómico; el de una privada es una tarifa comercial que cada universidad define como quiere —por curso, por crédito, por programa, con «desde» delante— y que suele dejar fuera reserva de plaza, matrícula, seguro y material. Ponemos la referencia pública al lado para que puedas dimensionar la cifra, pero son unidades distintas y presentarlas como una misma medida sería exactamente el tipo de número atractivo y falso que este sitio existe para no publicar.
¿Por qué algunas privadas no tienen precio en su ficha?
Porque no lo publican. Unas lo esconden tras un formulario de captación —hay que dejar el teléfono para saber cuánto cuesta—, otras no publican tarifa alguna y otras no tienen una tarifa común de grado porque cada titulación lleva la suya. En los tres casos la ficha lo dice con la fecha en que lo comprobamos, porque para quien está eligiendo universidad eso también es información, no un hueco nuestro.
¿De dónde salen los datos y se pueden reutilizar?
Del RUCT (censo oficial de universidades, centros y títulos), del SIIU (rendimiento académico, inserción laboral y precios públicos) y de QEDU (titulaciones, plazas y notas de corte), todos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Son datos públicos reutilizables, también con fines comerciales, conforme a la Ley 37/2007 y al Real Decreto 1495/2011, con la obligación de citar la fuente y de no desnaturalizar su sentido.